Hay personas que duermen bien, comen bien y aun así viven con dolor muscular constante.
Cuello rígido, espalda baja cargada, tensión generalizada.
Van al médico.
Les dicen que es estrés, postura, edad o exceso de trabajo.
Pero algo no encaja.
Porque el cuerpo sigue tenso incluso cuando “todo debería estar bien”.Ese tipo de dolor no siempre es físico.
Es sostén.
Cuando el cuerpo sostiene lo que tú no decides
La musculatura tiene una función básica: sostener, mover, responder, pero cuando el cuerpo entra en tensión crónica, deja de responder a una demanda puntual y pasa a sostener un conflicto interno.
Desde la lógica biológica, la musculatura se activa frente a la desvalorización y aquí viene el matiz importante:
No toda desvalorización es sentir que “no valgo”. Existe otra, mucho más silenciosa y común: saber lo que eres capaz de hacer y no estar viviéndolo.
El cuerpo se tensa cuando tú no ocupas tu lugar.
Cervicales y lumbares: cargar y sostener
No es casual que muchas tensiones se concentren en cuello y espalda baja.
- El cuello sostiene la dirección, la mirada, la orientación.
- La zona lumbar sostiene el peso, la base, la seguridad.
Cuando una persona vive por debajo de su valor real, el cuerpo entra en un modo de sostén permanente. No descansa. No suelta y eso, con el tiempo, duele.
La desvalorización que no se reconoce.
En muchos casos, el dolor no aparece porque la persona se sienta incapaz. Aparece porque sí sabe que puede, pero no se autoriza.
No se autoriza a ejercer. No se autoriza a ocupar. No se autoriza a obtener resultados reales.
El cuerpo percibe esa incoherencia antes que la mente.Y responde.
Cuando el cuerpo entiende antes que tú
Algo interesante ocurre muchas veces en los procesos profundos: el cuerpo empieza a soltarse no cuando la persona “se convence” mentalmente, sino cuando ve reflejado su valor en la realidad.
En mi caso, la tensión empezó a ceder cuando vi a mis clientes lograr cambios concretos con mi acompañamiento. Ellos me mostraron lo que yo aún dudaba en ocupar.
El cuerpo no necesita discursos. Necesita coherencia.
El cuerpo no se equivoca
El dolor muscular no siempre pide descanso. A veces pide decisión.
No pide estiramientos. Pide alineación.
El cuerpo se ordena cuando uno ocupa su lugar. No antes.
Mantra final
“El cuerpo se tensa cuando la verdad espera acción.”
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