Por qué exageramos nuestros síntomas (y qué realmente está pasando en tu cuerpo)

diciembre 9, 2025

Cuando aparece un síntoma, la mayoría de nosotros conecta con una sensación inmediata: Miedo.

Un estornudo, un ardor en la garganta, un cansancio repentino…

y la mente corre más rápido que la biología.

Pero si miramos más de cerca, descubrimos algo esencial:

No reaccionamos exagerado por el síntoma en sí.

Reaccionamos exagerado por no entender lo que significa.
La exageración nace en la interpretación, no en la biología.


El cuerpo no dramatiza. La mente sí.

El cuerpo sigue una lógica impecable.
No improvisa.
No actúa en tu contra.
No genera caos por gusto.

Los síntomas no aparecen para castigarte ni para hacerte daño.

A veces, incluso aparecen cuando el cuerpo está terminando un proceso, no cuando algo grave está comenzando.

Imagina que dentro de ti hay una obra en construcción:
el síntoma es esa fase donde los trabajadores están terminando la tarea…
y tú, desde afuera, ves el polvo y piensas que algo se está dañando.

Pero no es daño: es terminación.


Por qué reaccionamos con miedo

Porque no entendemos la secuencia.
Porque confundimos sensación con peligro.
Porque crecimos desconectados de nuestra propia biología.


Una pregunta que lo cambia todo

La próxima vez que aparezca un síntoma, pregúntate:

“¿Este síntoma está iniciando algo… o está terminando algo que yo ya viví?”

Esta simple pregunta abre claridad.
No necesitas saber teoría médica.
Solo necesitas recordar que tu cuerpo opera con sentido.


La biología jamás actúa sin propósito

Cuando entiendes eso, cambia tu relación con lo que sientes.
El miedo baja.
La presencia sube.
Y aparece la posibilidad de escuchar al cuerpo sin pelear con él.


Mantra para cerrar

“Comprender al cuerpo es empezar a escucharte a ti.”

Deja tu comentario a continuación:

{"email":"Email address invalid","url":"Website address invalid","required":"Required field missing"}

También Te Puede Interesar:

Tus síntomas no nacen donde crees

Tu Patrón Recurrente Te Está Hablando.
Es Hora de Descifrar el Mensaje.

Hemos aprendido a ver nuestros desafíos recurrentes —en la salud, las finanzas o las relaciones— como mala suerte o errores que debemos arreglar.

Pero tu patrón no es tu enemigo. Es un mapa.

Es la manifestación coherente de un programa que se está ejecutando. Si estás listo para dejar de luchar contra el efecto y empezar a entender la causa, este es el primer paso.

>